La historia de las personas negras en Cuba, a lo largo de siglos, nos ha legado provechosas lecciones de discursos, prácticas intelectuales y políticas que, disfrazados de una “voluntad racialmente integradora”, están destinadas a fracturar y desestabilizar la unidad del movimiento afrocubano, además de fomentar injustificadas suspicacias raciales. No por azar, los mismos aparecen en contextos históricos y políticamente claves de nuestras luchas.